Tal día como hoy, 14 de agosto del 1939…

Se estrenó The Wizard of Oz en Hollywood, el clásico eterno que la gente ama hasta hoy.
La premier en Hollywood de la película «El mago de Oz» tuvo lugar en el Teatro Chino de Grauman, en los Ángeles. Unas semanas después se estrenó a nivel nacional en Estados Unidos. La película, protagonizada por Judy Garland, se convirtió en un clásico instantáneo y fue una de las primeras en utilizar el Technicolor para mostrar el mundo de Oz.
Fue un gran evento, con la asistencia de más de diez mil personas, quienes disfrutaron de la película y de las decoraciones especiales que se instalaron en el teatro, incluyendo un camino de baldosas amarillas y un campo de maíz con un espantapájaros.
La Metro-Goldwyn-Mayer presentaba con orgullo su nueva superproducción: The Wizard of Oz. Nadie en el público sabía que aquella película colorida y mágica que estaban a punto de ver había nacido de un rodaje caótico, casi maldito.
Judy Garland tenía dieciséis años cuando le dijeron que iba a ser Dorothy, la niña que viajaba a Oz y que cantaba en un lugar más allá del arcoíris. No imaginaba lo que significaría realmente entrar en ese mundo. No imaginaba lo que le iba a costar.
Desde el principio todo fue un cambio constante. El primer director se fue, el segundo pasó solo para decirles cómo vestirse y peinarse, y luego llegó Víctor Fleming… hasta que también tuvo que irse. Cuando grabaron «Somewhere Over the Rainbow», ya había otro director. Y Judy, una chica que apenas podía respirar por el corsé que le apretaba, intentaba parecer más joven de lo que era.
Le daban pastillas para estar despierta, y otras para dormir. Decían que su cara tenía que ser perfecta, que no podía engordar ni una libra. A veces no sentía las piernas del hambre y el cansancio, pero había que sonreír. Siempre sonreír.
En el set todo era intenso y peligroso. Buddy Ebsen, el primer actor elegido para ser el Hombre de Hojalata, desapareció de un día para otro: el maquillaje de aluminio casi lo mata. Siempre dijo que quedó resentido por cómo lo sacaron sin darle oportunidad de recuperarse para seguir.
Margaret Hamilton, la actriz que interpretó a la Bruja Mala del Oeste, tuvo probablemente uno de los accidentes más recordados y peligrosos del rodaje. Margaret volvió del hospital con las manos vendadas después de que un truco saliera mal y la envolviera en fuego.
Bert Lahr, el actor que interpretó al León Cobarde, tuvo que lidiar con uno de los vestuarios más incómodos y extremos del rodaje. En su traje de León hecho con piel de verdad, sudaba tanto que el olor se quedaba pegado en el aire.
Y luego estaban esas pequeñas rarezas que parecen vividas en un sueño: caballos pintados con gelatina que se lamían a sí mismos, un tornado hecho de tela girando mientras el viento real les golpeaba, polvo en la garganta… Todo para que el público creyera que ese lugar, Oz, era real.
El día del estreno, el 15 de agosto de 1939, Hollywood estaba vestido de fiesta. Judy caminó por la alfombra roja con su vestido blanco, sintiéndose pequeña entre tanto foco y aplauso. La gente sonrió, aplaudió… pero en las taquillas la película no fue el gran triunfo que esperaban. Lo que nadie sabía es que Oz, con sus colores brillantes y su música, iba a crecer con los años, y que Dorothy, esa niña que Judy Garland interpretó, se iba a quedar para siempre en el corazón de todos.
Su voz cantando sobre el arcoíris sobrevivió a todo: el cansancio, el miedo y las lágrimas que nunca se vieron en pantalla.
Porque, seguramente, Oz era un lugar donde los sueños parecen posibles.
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Algunas imágenes interiores del cuento:


Los dos siguientes cuentos de la colección:

Sobre el miedo al colegio, a partir de 3 años, y sobre el miedo a la muerte, a partir de 8 años.


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