«Sé amable. No dejes que el mundo te endurezca.
No dejes que el dolor te haga odiar. No dejes que la amargura te robe la dulzura.
Siéntete orgulloso de que, aunque el resto del mundo no esté de acuerdo,
sigues pensando que es un lugar hermoso».
Kurt Vonnegut.

La vida tiene una enorme capacidad para ir cerrándonos por dentro,
como si fuéramos poniendo candados. Nos enseña, casi sin darnos cuenta,
que protegerse es no sentir, que madurar es ponerse corazas, que sobrevivir es levantar muros.
Y sin embargo, podemos elegir algo más difícil y valiente. No perdernos.
Después del cansancio, la decepción o el dolor, seguir mirando el mundo sin vivir desde la herida es resistencia.
Es negarte a convertirte en alguien que ya no se reconoce en el espejo.
Cuando algo importa y duele, no se puede callar sin pagar un precio.
Necesita salir. Nombrarse.
No para convencer a nadie, sino para no traicionarte.
Porque cerrarte te protege un rato, pero también te apaga.
Y el mundo, con todo lo que pesa, sigue siendo este lugar donde vivimos.
La vida, aun cuando duele, sigue siendo una aventura frágil, intensa y finita.
Por eso también creo en construir espacios donde no haya que endurecerse para pertenecer. Estar presentes.
Un lugar sin personajes.
Donde asome nuestra esencia.
Y lo que antes parecía raro, se vuelva simplemente humano, sin pedir perdón.
Porque entonces aparece el respeto y entendemos que no hay un modo correcto de estar en el mundo.
Y eso también es una forma de cuidar la vida.
Ilustración perteneciente al cuento «El abrazo de la luna».
Elegir no vivir desde la herida es la verdadera resistencia.
Al final, lo único que importa es la libertad de soltar los personajes para que, por fin, asome nuestra esencia.
Revisa nuestra tienda: https://cuentosconvalores.com/tienda/

Todos nuestros libros y cuentos están protegidos por las leyes de derechos de autor.
Queda prohibida su reproducción total o parcial por cualquier medio sin permiso escrito del autor.






0 comentarios