“Todas las personas mayores fueron al principio niños,
aunque pocas lo recuerdan.”
Antoine de Saint-Exupéry, El Principito.

Recordar que un día fuimos niños implica, a veces, volver a lo esencial:
mirar con ternura, sentir sin vergüenza y vivir sin tanta armadura.
Mi niña interior siempre me acompaña.
Yo le doy permiso para asomarse de vez en cuando.
Me gusta no olvidar a esa niña que un día fui, la que miraba con ternura y con amor.
La que me recuerda quién era antes de que el mundo intentara endurecerme.
Porque cuando se nos olvida, empezamos a vestirnos con corazas.
Los niños se enfadan y, a los cinco minutos, vuelven a ser amigos.
Esa capacidad de soltar, de volver,
de no hacer del orgullo nuestro hogar, es una gran lección.
Y qué importante es seguir siendo buenos y humildes sin volvernos ingenuos.
El mundo necesita esa mirada limpia, tan de verdad, y esa manera de estar.
Ilustración perteneciente al cuento «El abrazo de la luna».
Que tu niña interior no se apague nunca.
Ella sabe volver a lo que importa, incluso cuando el mundo lo olvida.
Revisa nuestra tienda: https://cuentosconvalores.com/tienda/

Todos nuestros libros y cuentos están protegidos por las leyes de derechos de autor.
Queda prohibida su reproducción total o parcial por cualquier medio sin permiso escrito del autor.






0 comentarios