“El único hombre que conozco que se comporta con sensatez es mi sastre,
que toma mis medidas de nuevo cada vez que me ve.
El resto siguen con sus antiguas medidas y esperan a que me entren”.
George Bernard Shaw.

La mayoría de la gente trata a los demás como si nunca pudieran cambiar.
Como si no pudieran sanar, crecer, aprender.
Shaw lo explica con una imagen sencilla:
el sastre es el único sensato porque no da por hecho que sigues teniendo las mismas medidas.
No vive de la idea que se hizo de ti. Vive de tu realidad. Y cada vez que vuelves, te mide.
Nosotros, en cambio, muchas veces hacemos lo contrario.
Nos quedamos con medidas antiguas y luego nos enfadamos cuando la persona
ya no cabe en el molde que le teníamos preparado.
A veces, incluso los más cercanos no te conocen bien. No te miran como eres hoy.
Tienen su propia imagen sobre ti y desde ahí te miran, te suponen, te etiquetan.
Por eso no te entienden: no miran tu verdad, miran su versión.
Entonces, sólo queda confiar en ti. No para estar por encima, sino para no traicionarte.
Caminar con el corazón limpio, sin ensuciarte sólo por encajar, aunque no te comprendan.
Porque que no te entiendan no significa que estés equivocándote.
A veces sólo es que aún te miden con tu versión antigua.
Quizá por eso, sensatez también es volver a medir a los demás. Revisar cómo miro al otro.
Soltar los “siempre has sido así”.
Y qué estoy cultivando de verdad, porque los valores sin hábitos se quedan en discurso,
y la empatía y el amor por la verdad no se sostienen sólo con frases bonitas.
Ilustración perteneciente al cuento «La luz que nunca se apaga».
El crecimiento personal a menudo incomoda a quienes
prefieren la comodidad de sus viejas medidas.
Intentan habitar un traje que ya no contiene nuestra grandeza.
Revisa nuestra tienda: https://cuentosconvalores.com/tienda/

Todos nuestros libros y cuentos están protegidos por las leyes de derechos de autor.
Queda prohibida su reproducción total o parcial por cualquier medio sin permiso escrito del autor.






0 comentarios