“En medio del invierno aprendí por fin que había en mí un verano invencible.”
Albert Camus.

Vivimos rodeados de inviernos, de prisas, ruido y pequeñas tormentas.
A veces parece que ser sensible es casi un estorbo, pero quizá el problema no sea la sensibilidad, sino el tipo de mundo al que le estorba sentir.
Justo por eso, las personas que se siguen tomando en serio la belleza y la justicia,
aunque sea en las cosas pequeñas, van a contracorriente sin hacer demasiado ruido.
Cuidar cuando lo fácil es volverse indiferente.
Ser honesto cuando nadie mira.
Crear arte, palabras y espacios seguros cuando el ambiente invita al “cada uno a lo suyo”.
Es una forma de resistir.
Ese es el verano que se niega a morir en mitad del invierno.
No se trata de negar la dureza del mundo ni de maquillarla.
Se trata de decidir en quién te conviertes mientras eso sucede.
Porque, al final, lo único que de verdad podemos controlar
no es el nivel de barbarie del mundo,
sino el grado de lucidez y belleza con el que decidimos responder
en nuestro pequeño mundo.
A veces la luz que necesitas no viene de fuera.
Viene de lo que aún no se ha apagado por dentro.
Ilustración del cuento «No me cuentes un cuento».







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This was a practice for the lights and textures, i was not trying to recreate the exact picture nor person
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