El fuego que se queda
«No dejes apagar el entusiasmo, virtud tan valiosa como necesaria. Trabaja, aspira, tiende siempre hacia la altura».
Rubén Darío.
El entusiasmo no es estar feliz. Es estar viva.
Es esa fuerza silenciosa que te empuja a hacer lo correcto cuando nadie mira. A crear, bailar, escribir cuando no hay aplausos.
A levantarte cuando no hay ganas.
A volver a intentarlo cuando el mundo ya te ha dicho “basta”.
No es emoción.
Es un fuego más hondo.
Ese que se queda cuando se apagan las luces.
A veces creemos que lo perdimos.
Pero no. Lo silenciamos.
Con ruido, distracciones, miedo.
Con esa comodidad que te promete paz, pero te va cobrando el alma a plazos.
Darío lo llama virtud.
Una virtud no depende de tu estado emocional del día.
Se entrena.
Se elige.
Se protege como una llama en mitad del viento, para que no se apague.
Darío no dice “gana”.
No dice “sé más que nadie”.
No dice “corre más”.
Dice “hacia la altura”.
Y altura es carácter.
Es dignidad.
Es hacer tu obra con amor, con paciencia, con verdad.
Aunque parezca tarde.
No rebajarte para encajar.
No traicionarte para gustar.
No vivir en pequeño por miedo a perder.
Esta frase es una llamada.
Para que no te apagues por dentro.
Para que no te vuelvas fría ni te acostumbres a sobrevivir cuando naciste para algo más.
Porque el entusiasmo, cuando es real, no te entretiene.
Te eleva.
Y ahora, más que nunca, hace falta altura.
Ilustración perteneciente al cuento: «Sueños mágicos»
«Si te empeñas en soñar, te empeñas en avivar la llama de tu vida.»
Rubén Darío.
Revisa nuestra tienda: https://cuentosconvalores.com/tienda/

Todos nuestros libros y cuentos están protegidos por las leyes de derechos de autor.
Queda prohibida su reproducción total o parcial por cualquier medio sin permiso escrito del autor.






0 comentarios