“Hacer lo útil, decir lo valiente y contemplar lo bello
es bastante para una vida de hombre”.
Thomas Stearns Eliot.

«Hacer lo útil”. Bajar la vida a tierra.
Lo que realmente sirve. Lo que sostiene a otros sin que nadie aplauda.
Lo que mejora un día, una casa, una herida, aunque sea poco.
“Decir lo justo”. No hablar por hablar. No usar palabras como armas.
No adornarte con discursos. Decir lo necesario.
Con verdad, con medida, con respeto.
Y callar cuando el silencio cuida más que las palabras.
“Contemplar lo bello”. Recordar que la belleza te vuelve humano.
Te limpia la mirada.
Te devuelve a lo esencial cuando la cabeza se llena de ruido.
“La única sabiduría que podemos esperar adquirir es la sabiduría de la humildad:
la humildad es infinita”.
T. S. Eliot.
La humildad es el pegamento invisible que hace que esas tres cosas no se conviertan en un teatro.
No es rebajarte ni hacerte pequeña. Es aceptar límites, aprender, pedir perdón, dejarte corregir y seguir caminando.
Y es infinita porque es un camino que no se acaba. Siempre puedes ser un poco menos protagonista cuando no toca, un poco más verdadero, un poco más abierto a aprender.
Porque al final, la vida se te puede ir entera intentando parecer “algo”.
Basta con ser útil, justo y capaz de asombrarte.
Lo demás es humo. Y el humo te apaga.
Ilustración perteneciente al cuento «El abrazo de la luna».






0 comentarios