«No amamos cualidades, amamos a una persona,
a veces a causa de sus defectos y de sus cualidades».
Jacques Maritain (1882-1973)

Cuando amamos a alguien sólo por su físico o por sus cualidades,
ese amor se acaba disolviendo como el humo.
En cuanto falla la perfección que le habíamos construido alrededor, se rompe también la ilusión.
Es como subir a una persona a un altar.
Amar también sus defectos nos lleva a un amor anclado en tierra firme.
Un amor que atraviesa tormentas, en el que se aprende a pelear juntos.
No en una batalla de uno contra el otro, sino en una de dos,
de la mano, frente al mundo y frente a las propias sombras de cada uno.
Con presencia, aun con miedos.
Y amar sus defectos tampoco significa quedarte donde te haces daño,
sino ver al otro como es y decidir, desde ahí, si quieres seguir.
Porque a veces no es el otro quien nos engaña,
somos nosotros quienes le ponemos un disfraz que no sabe ni puede sostener, simplemente porque no es real.
Escultura: Paraíso Perdido (Jean Gautherin)
No busques a alguien perfecto.
Busca a alguien cuyas imperfecciones te parezcan perfectas para ti.
Porque el amor real no idealiza.
Conoce. Y aun así, elige.
Amar de verdad empieza por ver. Y ver de verdad requiere valentía.
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